sábado, 28 de noviembre de 2009

Las ventajas de estar muerto

Pocas cosas en la vida tienen más repercusiones positivas que la muerte.

Poco antes de expirar el último aliento, es común que toda la familia se reúna en torno del agonizante. Es curioso que esta acción no se lleve a cabo durante toda la vida del futuro difunto, quizá con excepción de sus primeros meses de vida. A partir de entonces, el centro de atención familiar, por lo general, es una televisión, o un pavo en el centro de una mesa cada fin de año.

Inmediatamente después de morir, muchas llamadas son hechas por los deudos con el objeto de avisar lo sucedido. ¿Recuerda cuándo fue la última vez que sus parientes hicieron algo parecido por Vd.? La muerte, más que un logro cualquiera, debe ser toda una conquista. Es el único evento por el que la familia llama a los parientes más lejanos, incluso los que aún no conoce.

Una vez llevada a cabo la ingente tarea de enterar a los familiares, la parentela se reúne en torno a los despojos de lo que alguna vez fue un ser humano. Le lloran, le rezan, le cantan, le ofrecen flores y hasta mariachis le llevan. Rara vez el difunto disfruta de todos estos cuidados mientras estuvo vivo.

Las ventajas de estar muerto no terminan ahí. Una vez sepultado, la memoria del fallecido es inviolable; esto es, cuando uno recuerda al difunto, debe hacerlo con un aura de respeto. Con la muerte se acaban los insultos y todo es elogio y si-viviera. Quien se atreve a violar estas normas no escritas es tachado de injurioso y es excluido junto con los moralmente viciosos.

Finalmente, cuando alguno de los cercanos al afortunado muerto consigue algún triunfo, en memoria del fallecido, levanta la vista, como si la muerte lo hubiera elevado a un terreno ulterior. Los vivos encumbran a los muertos, pero no les gustaría pertenecer a ellos.

La muerte ofrece una curiosa ventaja, y ésta consiste en llegar a un lugar a todos los vivos desconocido. Cuando los vivos conozcan el lugar donde moran los muertos, todas estas cosas serán sólo una irónica memoria de lo que ocurría en un extraño lugar llamado mundo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Las Batallas de Ratti y Ecsi

No había remedio, había que pelear. Apenas algún tiempo atrás habían tenido que enfrentar a la alianza de tribus llamada Annym, numerosa, pero cuyas técnicas bélicas le habían costado su derrota. A Homm no lo asustaba el constante peligro de muerte durante la guerra , era el temor de convertirse en nada más que humo y tierra, era la incertidumbre de saber si su memoria viviría aún en los demás, era el miedo a ser olvidado.

Los motivos de la guerra contra los annymitas sonaban algo distantes a Homm. Conseguir esclavos, expandir los dominios y terminar de una vez con los inacabables conflictos entre ambas regiones parecían convencer a la mayoría; Homm sospechaba que se trataba de una excusa de los gobernantes para mostrar a las tribus circundantes el poderío que los nossitas habían perdido en años recientes . De cualquier manera, dudar sobre las intenciones de una guerra no se encontraba dentro de las funciones de un guerrero élite; todo cuanto debía hacer era escuchar, obedecer y no dejarse morir en el intento.

Esta vez marcharían al norte. Homm imaginaba el norte como un páramo inhóspito, muy diferente a las tierras selváticas del oeste donde alguna vez habitaron los annymitas. Debían tomar el camino hacia el este, siguiendo la ribera cristalina del Cael y luego continuar hacia el norte hasta llegar a la ciudad de Deeu. Una marcha continua por el norte habría resultado más breve, pero menos sorpresiva; ir por el este desmoralizaría a los guerreros, pues aún podían hallarse algunos restos de la batalla entre annymitas y nossitas, la Batalla de Ratti. Al final, herramientas más útiles, tácticas más depuradas, una compleja organización y una asombrosa habilidad de las manos habían logrado vencer definitivamente a la fortaleza y brutalidad annymitas.

Homm no había visto nunca a un deeuíta. Trataba de recordar algunas historias que los ancianos relataban sobre aquel pueblo, pero una ligera capa blanca cubría las memorias que databan de hace más de un par de años. Los imaginaba (los quería imaginar) similares a él, en algún punto superiores, inteligentes e incluso poderosos. Podía delinear la imagen corporal de un deeuíta, pero le resultaba imposible detallar su rostro; quizá era mejor así, no pensar en eso, no pensar en el rostro que tiene la muerte.

La víspera a la guerra, los nossitas acamparon al margen del Cael. Un caótico silencio gobernaba la atmósfera, mientras la noche caía pesada sobre sus hombros y los pensamientos casi podían ser escuchados. El olor gris y denso de la zona pantanosa era nauseabundo, pero apartaba a los hombres de los pensamientos; cuando se está por arriesgar la vida, es mejor evitar la idea de cualquier futuro. Las lanzas y las flechas eran talladas calladamente, los arcos se tendían y distendían para comprobar su resistencia, y los hombres que hablaban lo hacían sin intención. Era un espectáculo de intranquilidad, pero también de solemnidad.

Era casi imposible conciliar el sueño. Después de todo, en la Batalla de Ecsis no se disputaría lo mismo que en la de Ratti. Luego de años de cavilaciones, los nossitas habían decidido arriesgarlo todo: se pondría en juego la definición misma de sus vidas. En una batalla poco común y a luces sempiterna, en la Batalla de Ecsis se disputaría la Forma y el Tiempo. Un fracaso en la guerra significaba no sólo perder la vida, la familia, las posesiones, sino también (y mucho más importante) se perdía cualquier atadura al mundo, se renunciaba al Tiempo y la Forma. (¿Se estaría renunciando a la existencia?)

Las afueras de la ciudad de Deeu eran muy diferentes al páramo que había imaginado Homm. El camino que conducía a la ciudad era recto y bien trazado, aunque no era uniforme y sus pendientes declinaban y ascendían dificultosamente según caprichosos accidentes del terreno. El sitio parecía por momentos un bosque para después transformarse en océano; luego se encontraban en medio de nubes al tiempo que estaban dentro de una mina; ese lugar era todos los lugares.

La Batalla de Ecsis duró un instante o todos los siglos. A Homm le parecía haber muerto y resucitado infinidad de veces y había comprobado que en algunas ocasiones nossitas y deeuítas cambiaban de bando. Un vago escrúpulo detenía a los nossitas: los rostros de los deeuítas eran sus propios rostros; matarlos era como matarse a sí mismos. Al hundir un cuchillo en el costado de un deeuíta, la sangre manaba por el muslo del nossita. El efecto inverso era similar, pero mucho menos efectivo (algunos nossitas trataban de herir a los deeuítas desgarrándose a sí mismos, pero esto apenas provocaba heridas poco profundas en ellos).

Los nossitas aprovecharon la veleidad del lugar y dieron fin a la guerra: uno a uno fueron cayendo los deeuítas. La Batalla de Ecsis había obligado a los deeuítas a renunciar a la Forma y al Tiempo. Tras la victoria, los nossitas celebraron bajo el liderato incuestionable de Nich. Homm había sobrevivido, pero su faz era completamente distinta: era dueño ahora de una cara libre y libertina.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Y los nossitas han olvidado las Batallas de Ratti y de Ecsi. Lo único que les queda de aquellas lides son algunos nombres. Pero el tiempo tiende a modificar el lenguaje. Parece que ahora los nossitas recuerdan a los deeuítas con otro nombre, un nombre burdo y simple; les llaman "dioses".

sábado, 28 de marzo de 2009

Círculo




"La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, nininguno tan pobre que se vea necesitado de venderse."
-Jean Jacques Rousseau

(Sé justo)
-Estoy por mudarme a otro país. Las condiciones aquí ya no se soportan. Hace un mes saquearon mi departamento en Acapulco, y ayer intentaron asaltarme; suerte que mis escoltas los repelieron.
-¿Quiénes habrán sido?
-Tipos de la calle. No tendrán nada mejor que hacer.
-No tendrán empleo. O les pagarán muy poco. ¿Cuánto les pagas a tus empleados?
-Les pago bien.
-Me imagino que con "bien" te refieres a que les pagas, cuando menos, la tercera parte de lo que tú ganas. ¿Cuánto ganas al mes?
-$420,000.
-Hum... entonces cada uno gana cerca de $3,000, ¿no?
-Gana menos.



(Piensa)
-El capitalismo es una forma muy injusta de organizar económicamente a la sociedad.
-¿Por qué?
-Porque no distribuye la riqueza: mientras unos viven en la opulencia, otros mueren de hambre.
-¿Cuánto ganas mensualmente?
-Poco.
-¿Cuánto?
-$10,000.
-El mexicano promedio gana $7,500 al mes. Podríamos quitarte $2,500 cada mes y repartirlo entre los más pobres.
-Sería injusto.



(Esfuérzate)
-¡Cuánto daría por ganar lo que ganan esos cerdos capitalistas!
-¿Por qué no doblas el turno?
-No, tengo que cuidar a mis hijos.
-¿Y por qué no buscas un trabajo con mayor sueldo?
-Piden muchas cosas. ¡Ya hasta piden inglés y computación!
-¿Y por qué no los aprendes?
-Porque no tengo tiempo.
-Pues entonces, ¿qué estás dispuesto a dar para ganar lo que ganan ellos?
Es siempre más fácil quejarse a hacer.
Si las cosas no te gustan como son, es tu deber cambiarlas.

sábado, 14 de febrero de 2009

Democracia



"Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística."
Jorge Luis Borges


Me declaro profundamente antidemocrático.

Uno de los valores nacionales más difundidos durante los últimos años es la democracia como la única forma legítima de gobernar un Estado. La expansión de esta idea se debe, en gran medida, a que es la manera como los Estados Unidos se rige. Pero la idea de la democracia es mucho más antigua: ya los griegos la habían concebido y desechado.

La democracia, al menos la democracia incipiento que vive nuestro país, no funciona y no funcionará. La democracia es, a mi forma de entenderla, un proceso que permite a los menos aptos llegar a la cumbre de la toma de decisiones. ¿Por qué un país querría tener como dirigentes (más aún, como representantes) a personas que no tienen la preparación, las ideas, o siquiera la animosidad para hacer frente a los problemas que le aquejan?

Metaforeando: si usted compartiera un barco con cientos de tripulantes, ¿cómo elegirían a quien va a tomar el timón?; ¿se atrevería a ponerlo en votación? No habría dudas, quien tuviera la experiencia de haber navegado anteriormente, tomaría el timón, ya que esa persona cuenta con herramientas que le permiten hacerlo de manera más segura que si cualquier otra persona condujera. Pero en la democracia, las cosas son diferentes: primero, se conforman grupos de personas que, según sus propios intereses, impondrán a un candidato; después, los demás eligen entre los ya elegidos. ¿Y si entre ellos no hubiera quien supiera manejar una nave?, ¿qué pasaría si entre la tripulación hubiera un capitán de siete mares, pero no puede conducir el barco porque no fue ungido anteriormente por aquellos grupos de definen quién puede ser electo?

En otras palabras, ¿es eficiente la manera como la democracia partidista funciona en nuestro país? Al menos, a juzgar por los resultados obtenidos, podemos afirmar un crudo "no". Llegan a ser candidatos (a diputados, a senadores, a gobernadores y más peligrosamente a presidentes) personas que no cuentan con la experiencia que ese puesto les demanda. Si los partidos políticos optaran por candidatear simultáneamente a personas incapaces, los demás tendríamos que elegir entre esos incapaces. No tenemos la simple libertad de opinar "ésos no nos gustan" (matarilerilerón). No es un sistema de mercado en el que si la mercancía está magullada, rota, o podrida, no la compramos; es un sistema imperfecto en donde tenemos que premiar al menos malo. Es incluso peligroso que personas que no poseen información, que desconocen la realidad nacional, que no tengan un mínimo de instrucción, sean también quienes elijan el porvenir de una nación.

¿Y si las elecciones se declararan nulas en caso de no contar con un mínimo de votantes (digamos, un 80%)? Sin duda, ello obligaría a los partidos a presentar candidatos más aptos (ahorrando quizá un poco en publicidad de convencimiento), pues el pueblo castigaría, a través de su no-voto, a los candidatos presentados, exigiendo mejor calidad en la mercancía. Ésa es una solución aún democrática.

Una solución menos democrática, consistiría en que un grupo de reconocidos académicos, estudiosos y con credenciales, tomara la decisión de elegir candidatos. Ellos proponen, el pueblo dispone. "El problema sería elegir a ese grupo selecto", dirán; sin duda es un proceso difícil, pero no sería tan complicado elegir a los 10 mejores ingenieros del país, a los 10 mejores politólogos, a los 10 mejores sociólogos, psicólogos, economistas... Ese círculo selecto, que sin duda tendría más argumentos con qué elegir a los candidatos, estaría fuera de presiones políticas (a las que están sometidos los partidos). Es un grupo más cercano a las necesidades que a la pretensiones políticas.
¿Qué opina Vd.?

jueves, 29 de enero de 2009

Babel

"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente."
Ludwig Wittgenstein

Hace ya algún tiempo se sabe que el lenguaje afecta la manera como nuestra mente trabaja. Esto es, el lenguaje da forma y limita lo que podemos alcanzar a través de un proceso cognitivo.

Es curiosa (y muchas veces caprichosa) la manera como las palabras van adquiriendo distinto significado en diversas culturas, incluso en las palabras que poseen una raíz común. Baste recordar las investigaciones que señalan la peculiaridad de que en varios idiomas, la palabra "madre" comienza con la letra "m", incluso en lenguas africanas y asiáticas.
Sin embargo, hay algunas palabras que requieren un poco más de detalle para poder entender la relación entre ellas y la idiosincrasia. En particular, quiero analizar las palabras "improvisar" e "improve". Quizá la mejor manera de entender la diferencia entre ambas es con un ejemplo. ¿Qué sucede cuando una persona se queda sin empleo? El mexicano, por ejemplo, improvisa; es decir, coloca un puesto ambulante de todo tipo de negocio (es posible que la balanza comercial de nuestro país mejorara bastante si pudiéramos exportar ocurrencias). Un inglés, un estadounidense o un australiano, quizá optarían por "improve", es decir, por mejorar su condición.
La diferencia entre "improvisar" e "improve" no es sólo cuestión de planeación, sino de visión del futuro. "Improvisar" hace referencia a algo temporal (aunque muchas veces se convierte, a fuerza de costumbre, en permanente), mientras que "improve" es un concepto que necesariamente implica continuidad. En otras palabras, "improvisar" sugiere inmediatez, prontitud; "improve", a su vez, se refiere a un futuro no definido.
No sugiero modificar el español para lograr que las palabras infundan valores que no poseemos. Sugiero el proceso inverso: cambiar la mentalidad, para modificar el lenguaje. Aunque quizá es más fácil lograr lo contrario.

jueves, 8 de enero de 2009

Sciencism

"Hay más religión en la ciencia del hombre que ciencia en su religión".
Henry David Thoreau
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Hace todavía dos siglos, la Iglesia controlaba gran parte de la vida cotidiana de las personas. Podía hallarse su largo brazo en la Filosofía, en las Artes, en la política, en el estilo de vida común. Si alguna persona tenía alguna pregunta, sólo le bastaba ir con el sacerdote más próximo a él o, en casos más complejos, con algún obispo.


En un cambio prodigioso, el Hombre ha optado por la creación de una nueva religión: el cientificismo. Sin pretenderlo quizá, la Ciencia se ha convertido en la religión de nuestros tiempos. ¿Qué hace una persona que busca respuestas? Acude al psicólogo, al geólogo, al físico, al economista... al científico. Él es la voz autorizada y sobre la que las demás deben basarse. El científico es, pues, el sacerdote de nuestros tiempos. Incluso cuando sabemos de algún nuevo método o producto nos preguntamos si algún científico lo avala (cuántas veces hemos escuchado "comprobado científicamente" sin preguntarnos a qué se refiere exactamente eso, en qué consistió el estudio, si fue concluyente o quién lo llevó a cabo). El acto de fe anteriormente requerido en los misterios de la religión ahora es el mismo acto de fe requerido por la Ciencia. En otras palabras, hemos observado cómo la Ciencia le ha ido ganando terreno al Hombre. ¿Quién puede contradecir a la Ciencia sino la Ciencia misma? Hemos convertido en sinodal a nuestro propio evaluado. Hemos deificado a la Ciencia.


Las similitudes entre la Ciencia y la Religión pueden llegar a ser más que una coincidencia. Antes creíamos toda palabra salida de un hombre con sotana; ahora creemos todo cuanto dice un hombre con bata blanca. Antes se iba a buscar la Verdad en los templos; ahora se la busca en los laboratorios. Antes la Iglesia era quien avalaba la veracidad de alguien o algo; ahora la Ciencia ha tomado ese papel.


¿Cuánto tiempo nos queda antes de que la Ciencia pida eliminiar a los neoherejes?