
"Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística."
Jorge Luis Borges
Me declaro profundamente antidemocrático.
Uno de los valores nacionales más difundidos durante los últimos años es la democracia como la única forma legítima de gobernar un Estado. La expansión de esta idea se debe, en gran medida, a que es la manera como los Estados Unidos se rige. Pero la idea de la democracia es mucho más antigua: ya los griegos la habían concebido y desechado.
La democracia, al menos la democracia incipiento que vive nuestro país, no funciona y no funcionará. La democracia es, a mi forma de entenderla, un proceso que permite a los menos aptos llegar a la cumbre de la toma de decisiones. ¿Por qué un país querría tener como dirigentes (más aún, como representantes) a personas que no tienen la preparación, las ideas, o siquiera la animosidad para hacer frente a los problemas que le aquejan?
Metaforeando: si usted compartiera un barco con cientos de tripulantes, ¿cómo elegirían a quien va a tomar el timón?; ¿se atrevería a ponerlo en votación? No habría dudas, quien tuviera la experiencia de haber navegado anteriormente, tomaría el timón, ya que esa persona cuenta con herramientas que le permiten hacerlo de manera más segura que si cualquier otra persona condujera. Pero en la democracia, las cosas son diferentes: primero, se conforman grupos de personas que, según sus propios intereses, impondrán a un candidato; después, los demás eligen entre los ya elegidos. ¿Y si entre ellos no hubiera quien supiera manejar una nave?, ¿qué pasaría si entre la tripulación hubiera un capitán de siete mares, pero no puede conducir el barco porque no fue ungido anteriormente por aquellos grupos de definen quién puede ser electo?
En otras palabras, ¿es eficiente la manera como la democracia partidista funciona en nuestro país? Al menos, a juzgar por los resultados obtenidos, podemos afirmar un crudo "no". Llegan a ser candidatos (a diputados, a senadores, a gobernadores y más peligrosamente a presidentes) personas que no cuentan con la experiencia que ese puesto les demanda. Si los partidos políticos optaran por candidatear simultáneamente a personas incapaces, los demás tendríamos que elegir entre esos incapaces. No tenemos la simple libertad de opinar "ésos no nos gustan" (matarilerilerón). No es un sistema de mercado en el que si la mercancía está magullada, rota, o podrida, no la compramos; es un sistema imperfecto en donde tenemos que premiar al menos malo. Es incluso peligroso que personas que no poseen información, que desconocen la realidad nacional, que no tengan un mínimo de instrucción, sean también quienes elijan el porvenir de una nación.
¿Y si las elecciones se declararan nulas en caso de no contar con un mínimo de votantes (digamos, un 80%)? Sin duda, ello obligaría a los partidos a presentar candidatos más aptos (ahorrando quizá un poco en publicidad de convencimiento), pues el pueblo castigaría, a través de su no-voto, a los candidatos presentados, exigiendo mejor calidad en la mercancía. Ésa es una solución aún democrática.
Una solución menos democrática, consistiría en que un grupo de reconocidos académicos, estudiosos y con credenciales, tomara la decisión de elegir candidatos. Ellos proponen, el pueblo dispone. "El problema sería elegir a ese grupo selecto", dirán; sin duda es un proceso difícil, pero no sería tan complicado elegir a los 10 mejores ingenieros del país, a los 10 mejores politólogos, a los 10 mejores sociólogos, psicólogos, economistas... Ese círculo selecto, que sin duda tendría más argumentos con qué elegir a los candidatos, estaría fuera de presiones políticas (a las que están sometidos los partidos). Es un grupo más cercano a las necesidades que a la pretensiones políticas.
¿Qué opina Vd.?

1 comentario:
Lord, una vez más, recordemos que sistema "Aristocrático", no entendido como nobleza, sino comprendido como magistralmente expones, el gobierno de los mejores, tal vez esa sería nuestra opción, otra opción sería un Parlamento, y si no, un Imperio.
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