Henry David Thoreau
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Hace todavía dos siglos, la Iglesia controlaba gran parte de la vida cotidiana de las personas. Podía hallarse su largo brazo en la Filosofía, en las Artes, en la política, en el estilo de vida común. Si alguna persona tenía alguna pregunta, sólo le bastaba ir con el sacerdote más próximo a él o, en casos más complejos, con algún obispo.
En un cambio prodigioso, el Hombre ha optado por la creación de una nueva religión: el cientificismo. Sin pretenderlo quizá, la Ciencia se ha convertido en la religión de nuestros tiempos. ¿Qué hace una persona que busca respuestas? Acude al psicólogo, al geólogo, al físico, al economista... al científico. Él es la voz autorizada y sobre la que las demás deben basarse. El científico es, pues, el sacerdote de nuestros tiempos. Incluso cuando sabemos de algún nuevo método o producto nos preguntamos si algún científico lo avala (cuántas veces hemos escuchado "comprobado científicamente" sin preguntarnos a qué se refiere exactamente eso, en qué consistió el estudio, si fue concluyente o quién lo llevó a cabo). El acto de fe anteriormente requerido en los misterios de la religión ahora es el mismo acto de fe requerido por la Ciencia. En otras palabras, hemos observado cómo la Ciencia le ha ido ganando terreno al Hombre. ¿Quién puede contradecir a la Ciencia sino la Ciencia misma? Hemos convertido en sinodal a nuestro propio evaluado. Hemos deificado a la Ciencia.
Las similitudes entre la Ciencia y la Religión pueden llegar a ser más que una coincidencia. Antes creíamos toda palabra salida de un hombre con sotana; ahora creemos todo cuanto dice un hombre con bata blanca. Antes se iba a buscar la Verdad en los templos; ahora se la busca en los laboratorios. Antes la Iglesia era quien avalaba la veracidad de alguien o algo; ahora la Ciencia ha tomado ese papel.
¿Cuánto tiempo nos queda antes de que la Ciencia pida eliminiar a los neoherejes?


1 comentario:
Salve Lord:
Completamente de acuerdo, sin embargo, debemos recordar que sin ciencia, el hombre sería un anima y sin religión, el hombre sería un animal, recordemos que la razón sin Fe esta incompleta es manca y coja, mientras que la Fe sin razón es fanatismo, señal de barbarie.
La ciencia mi viejo amigo, al igual que la religión deben ayudar a crecer al hombre, el día que no lo hacen, sino que lo obstruyen, ese día se convierten en un cáncer que hay que amputar, sin embargo, sin ambas, el hombre es un animal irracional.
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