El presente ejercicio también derivó de la discusión de ideas entre Jorge (el Abuelo), Pablo y yo. Les recomiendo que visiten sendos blogs: La Tertulia del Abuelo y Virtus Verita. En primera instancia, muestro el texto en que plasmo lo que opino acerca de la relación entre el Arte y la Belleza; en un segundo apartado respondo a las opiniones de mis amigos.
Resulta
imposible responder a esta pregunta sin previamente haberse posicionado
respecto a lo que se considera Arte. El Arte es una actividad humana muy
particular. El Arte es el resultado de un proceso mediante el cual una persona
refleja parte de su realidad o de su imaginación a través de la creación. El
resultado de este proceso, a su vez, debe poseer características particulares.
En primer lugar, debe ser original; debe ser original porque son únicas la
realidad, la imaginación y los recursos con que el autor de la obra cuenta. En
la reproducción o copia de una obra solo hay técnica, pero se carece del
proceso de creación que dio origen a ese resultado.
En
segundo lugar, el Arte debe tener una técnica refinada. La refinación se
refiere a que no basta con tener una buena idea, sino que hace falta tener
habilidad (y hacer uso de ella) para plasmarla. Tampoco basta con tener
habilidad y no tener una buena idea. Es decir, ni La Fuente de Duchamp (buena idea, pero sin habilidad) ni
la película “The Avengers” (mucha habilidad, pero sin una buena idea) pueden
ser considerados Arte.
Ahora
bien, esta refinación debe ser entendida desde la restricción de recursos
físicos con que cuenta una persona. Así, por ejemplo, juzgar una película de
inicios del siglo pasado utilizando criterios actuales va en contra de una
buena definición de Arte. Así también, las pinturas rupestres son Arte si
consideramos que los primeros hombres tenían muchas limitaciones de materiales.
Más aún, otra implicación de esta característica es que algún preso puede ser
capaz de realizar una obra de arte, y que en su beneficio se le juzgará que
tuvo la limitación al acceso de ciertos materiales.
Otra
característica del Arte es la forma. La forma está ampliamente relacionada con
la técnica. Con la forma me refiero a la manera como la persona expresa lo que
quiere dar a entender. Por ejemplo, en el caso de la Literatura, no es lo mismo
escribir: “Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando
/ cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte” que decir: “Dense cuenta que
la vida es corta y la muerte se aproxima”. Ambos textos son originales y tienen
una idea similar, pero cambia drásticamente la forma como se expresa.
Quizá
es más claro en la escultura: ¿qué habría ocurrido si Buonarroti, en lugar de
crear La Piedad hubiera creado
algo amorfo que simbolizara lo que representa esa obra? Sin duda sería original
y quizá hubiera tenido una buena idea para justificar su escultura. Tampoco
sería falta de técnica lo que presentaría esta pieza, porque seguramente Miguel
Ángel habría dado las cinceladas correctas para su creación. Lo que no
permitiría que fuera admitida dicha obra dentro del concepto de Arte sería la
forma.
La
última de las cinco patas de esta mesa que llamamos Arte es la característica
de ser mayormente autocontenida. Esto
quiere decir que quien contemple una obra debe ser capaz de entender la idea
general que quiere representar su creador. Si una pintura o una escultura
necesitan de una explicación verbal o textual para su comprensión, no es Arte.
Con mayormente me refiero a que el
motivo principal de la obra no debe ser tan oscuro que no sea comprendido para
alguien medianamente instruido. Y aquí está el problema de la universalidad del
Arte. Soy de la opinión de que el Arte debe ser lo más universal posible y que
sea a través de la variedad de interpretaciones como uno pueda disfrutar a
distintos niveles una misma obra.
Tras
esta larga introducción sobre el Arte, procedo a ubicar la Belleza en este
contexto. De las cinco características del Arte arriba mencionadas, solo en dos
de ellas la Belleza toma especial relevancia: en la idea y la forma. Respecto a
la primera, una idea puede ser bella o desagradable. No es necesario que la
idea sea bella para que una obra sea considerada arte. Ejemplos, hay varios: Lacoonte, Fusilamiento de
Maximiliano
o el Infierno de Dante. Estas obras, considerando únicamente su idea, atentan
contra la Belleza.
Con
lo que respecta a la forma, la Belleza resulta imprescindible. El cuidado de la
forma es, casi por definición, la Belleza misma. En realidad, la Belleza surge
de la comunión armónica de la forma y la técnica. Si la forma y la técnica son
excepcionales, irremediablemente la obra es bella. De lo anterior se colige que
el concepto del Arte está necesariamente ligado a la Belleza y el nexo es a
través de la forma.
Para
ilustrar los dos párrafos anteriores, propongo comparar dos cuadros: uno de Goya y otro de Rubens. En ambos
casos, se ilustra una idea que dista de ser bella: un padre devorando a un
hijo. Una idea macabra, sin lugar a dudas. Ahora bien, el cuadro del español me
parece de menores méritos, y me lo parece así porque la forma como está pintado
su cuadro es más burda. En otras palabras, a pesar de que las dos obras cumplen
con las cinco características del Arte, dado que la obra de Rubens tiene mejor
forma, es más artística que la de Goya.
Finalmente,
¿qué hace que una forma sea más bella que otra? Una forma será más o será menos
bella conforme se acerque o se aleje del ideal que tenemos del objeto (físico o
abstracto) que representa la obra. Dado que la concepción de perfección (de
objeto ideal) es relativa –depende de los gustos particulares de cada persona–,
una forma puede ser bella para algunos y fea para otros. Esto tiene
consecuencias graves: al ser relativo el objeto ideal, la sensación de lejanía
o cercanía de una obra con ese objeto ideal también es relativa, por lo que el
concepto de Arte es relativo.
Propongo
un ejemplo para lo anterior: supongamos que se reúnen todos los museos del
mundo para hacer una exposición con las obras que son consideradas (por todos)
como Arte. Supongamos que se llega a un acuerdo y se eligen unas cuantas obras;
digamos, la Giocconda, el David, el Taj Mahal, Para Elisa... De llegar algún
extraterrestre (o, sin ir más lejos, un individuo de una tribu lejana de África
o Brasil), ¿considerarían como Arte estas obras? Lo pongo en duda, pues este
visitante tiene otras formas ideales y las obras ahí expuestas se alejan de
dichas formas; por lo tanto, no es bello y, entonces, no es Arte.
Otros
ejemplos menos fantásticos están a la mano: ¿quién de nosotros considera bella
una nariz prominentemente jorobada o a una mujer con un cuello de 20
centímetros? Los mayas y alguna cultura africana lo consideraban,
respectivamente, bello. Una mujer considerada bella en la década de los sesenta
era sumisa a su marido y no tan delgada: el concepto de Belleza es relativo. La
pretensión del Arte es buscar la universalidad, aunque sepa que esa tarea es
imposible de conseguir, pues habría que homogenizar todos los gustos (para
todas las culturas, para todos los individuos y para todos los tiempos) para
que coincidan todas las nociones de perfección. La tarea del Arte es alcanzar
ser universal para la mayor cantidad de
personas y cumpliendo con los cinco criterios mencionados.
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Comentarios a Jorge:
No basta conmover las
pasiones humanas para que se trate de belleza. La Belleza conmueve, pero no es
lo único que lo hace. Hay cosas que son realmente horribles y ese horror mueve
pasiones, pero no por eso son bellas.
No creo que haya una
belleza o una fealdad universal. Como el mismo texto lo indica, la belleza
puede darse dentro de un contexto, dentro de un subgrupo de personas que han
aprendido cómo deben lucir las cosas bellas. Si a un subgrupo de personas se
les dice desde pequeños que La fuente
de Duchamp es bella, al crecer dirán que es bella, “because they were told to
believe that”. Eso hace a la belleza una convención, algo relativo y no
universal. Desde esta perspectiva, las obras que consideramos universalmente
bellas no lo son sino únicamente en el sentido de que son consideradas bellas
por un numeroso grupo de personas; habrá otro tanto de personas que consideren
que eso no es bello. Por tanto, no podemos hablar de universalidad.
El Abuelo dice: “[l]a
moral juega un papel muy importante en el arte”. No me queda claro de qué
manera se realiza esa relación. ¿La moral afecta la noción de Belleza y, a su
vez, eso afecta el Arte? Creo que hay, cuando menos, una cosa que afecta más a
la Belleza y es la apariencia. En todo caso, pienso que antes de que el Arte intente agradar a la moral (o ceñirse a sus preceptos),
intenta agradar a los sentidos. Un ejemplo de eso lo podemos apreciar en los
inicios del twist y el jazz: por algún tiempo fue considerada música impropia,
todo un escándalo y una afrenta a los valores de la época, pero fue haciéndose
de seguidores porque encantaba a los sentidos. Por eso podemos decir que,
aunque prohibido, el Arte puede seguir encantado.
Comentarios a Pablo:
Pablo
y yo coincidimos en entender el Arte como una actividad humana. Caben algunas
preguntas al respecto: ¿algo que no sea humano (un animal, una máquina) es
capaz de hacer objetos artísticos?, ¿es posible que un animal, por accidente o
por entrenamiento, sea capaz de producir Arte?, ¿podría una máquina hacer Arte
a partir del estudio de cánones de diferentes épocas? Estas preguntas tienen un
fondo común: ¿es la voluntad parte del proceso de generación del Arte? Pablo
argumenta al respecto que, para ser Arte, se debe tener intención (pone los
ejemplos del atardecer, del fabricante de cañones y de las pinturas rupestres).
Lo que no nos dice es por qué es una condición necesaria. Pongo dos
contraejemplos: si una persona altamente comprometida intelectualmente (por
ejemplo, un autista) genera un objeto artístico, probablemente no tenga
intención de generar emociones en otro ser humano, pero quizá la obra que
elaboró sí sea apreciada como Arte. El otro contraejemplo: si las pinturas
rupestres fueron hechas con la intención de invocar alguna fuerza, a algún dios
(intención muy distinta de generar emociones a otro humano), entonces no son
Arte; pero si buscaron generar emociones, entonces sí. ¿Y cómo saberlo?
Un aspecto que aborda
la definición que ofrece Pablo es que los objetos deben ser reconocidos como generadores de experiencias estéticas. Esto
tiene una implicación importante, pues de esta afirmación se desprende que el
Arte, entonces, es un proceso que culmina con un espectador (aquí Pablo diría
que el espectador es parte del Arte, pero no del objeto artístico). Lo que la
definición no indica es quién debe reconocer esos objetos. La pregunta no es baladí:
si basta uno solo para que eso ocurra, entonces casi todo sería Arte, pues, al
menos para su ejecutor, el objeto creado generaría experiencias estéticas en él
mismo. Pablo no se define al respecto, no aborda el problema de la
universalidad del Arte; únicamente menciona dos puntos de vista al respecto.
Por otra parte, la
definición bosquejada por Pablo no es precisa del todo. Nuevamente, recurro al
contraejemplo para ilustrar mi punto de vista: en Internet es relativamente
sencillo encontrar videos de grupos de narcotraficantes en donde matan
cruelmente a alguno de sus adversarios. Desde la definición de Pablo, esto
constituye un objeto artístico, pues es una actividad humana, realizada de
manera intencional y genera una experiencia estética (entendida como él mismo
define “experiencia estética”: “[e]s el fenómeno al nivel de la percepción de
que un objeto, tangible o no, evoca a través de nuestros sentidos un
conocimiento, personal o común, que nos refiere emociones intelectuales,
morales o pasionales”). Este acto de homicidio, genera emociones intelectuales
(¿qué debe hacer el Estado por evitar que este tipo de acontecimientos
ocurra?), morales (¿los hombres que cometen el homicidio deberían ser juzgados
de igual manera que quien se los ordenó?) y pasionales (¡esto es el vivo
terror!, ¡uno no puede salir así a las calles!). ¿Esto, entonces, es un acto
artístico superlativo porque refiere a todo tipo de emociones? Ahí es donde uno
tiene que considerar la belleza del acto; pero, como lo establezco en mi
aportación, esta búsqueda de la belleza es únicamente a través de la búsqueda
de la perfección en la forma, no en la idea.

1 comentario:
Bueno, Alan, ya sabes en cuantos puntos discrepo respecto a tu idea del arte ;). Así que solo te comentaré algunos más.
No creo que la pretensión del arte deba ser la de buscar la universalidad, pues el arte ha intentado constantemente romper las convenciones y plantear diferentes miradas.
Tampoco creo que una obra sea más artística al coincidir con el concepto de perfección de la mayoría, es decir, no creo que la "calidad" de una obra de arte se mida por este criterio, y si así fuera, sería una contradicción decir que uno de los requisitos esenciales del arte es la originalidad. Nunca se puede ser cien por cien original, eso está claro, "no se trata de ser original sino de ser auténtico" (no recuerdo donde oí esta frase, supongo que esto le resta credibilidad ^^), esta tarea se volvería imposible si los artistas actuaran intentando satisfacer el concepto de arte de una mayoría.
Y por último no creo que exista lo que llamas obra autocontenida, pues toda interpretación de una imagen requiere un aprendizaje previo, a veces sencillo y a veces complejo. Que este aprendizaje deba ser complejo para la comprensión de una obra no le resta valor a su sentido. Pero a veces no es por su complejidad, sino por su sencillez por lo que no se comprende: <<¿una cuestión de textura o color? ¿cómo puede disfrutar un artísta con algo tan abstraído de la realidad? ¿dónde está la historia narrada?>>.
En definitiva opino que si el arte tendiera a la universalidad y al consenso, sería un arte muy aburrido. ¿Por qué una única forma? ¿por qué un único gusto? cuando pueden convivir diferentes opiniones, gustos, perspectivas, formatos, pretensiones... ¿Acaso se trata de una competición? ¿A de ganar una forma de hacer el arte?
Un gusto leerte.
Laura
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