viernes, 19 de julio de 2013

De los símbolos



"En un corredor vi una flecha que indicaba una dirección y pensé que aquel símbolo inofensivo había sido alguna vez una cosa de hierro, un proyectil inevitable y mortal, que entró en la carne de los hombres y de los leones y nubló el sol en las Térmópilas y dio a Harald Sigurdarson, para siempre, seis pies de tierra inglesa."
J. L. Borges

Hace cerca de nueve meses, emprendí la aventura de leer un libro sobre símbolos: el Diccionario de los Símbolos de Chevalier y Gheerbrant. No fue sino hasta hace un par de semanas que lo concluí. El resultado no pudo haber sido más satisfactorio. Por primera vez en mi vida sentí lo que lo Dante debió haber experimentado durante su jornada por los cielos e infiernos. Chevalier y Gheerbrant fueron el Virgilio que me condujo por los intrincados laberintos de la imaginación, así como de la psicología e historia humanas.

Hacer un viaje por los principales símbolos de la humanidad es hacer un recuento de la historia del hombre. Es también una expedición a lo más profundo de él (sus esperanzas y temores, su concepción del universo, su lugar dentro de este, su pasado y futuro) y, por tanto, permite una mejor comprensión no solo de elementos artísticos comunes, sino también del desarrollo de la visión cosmogónica del ser humano. Al terminar de leer este diccionario, tuve una sensación similar a la que se tiene cuando se ha aprendido un nuevo idioma, aunque mucho más profunda y rica.

El objetivo de esta entrada es compartir el significado de algunos de los símbolos que figuran en el diccionario. Antes de eso, sin embargo, es conveniente exponer algunos puntos introductorios de los símbolos. El símbolo es, ante todo, una representación (casi siempre una figura) cuya pluralidad de significados se circunscribe a un contexto social particular. Lo anterior implica que los símbolos pueden o no ser universales; su universalidad dependerá de la existencia del inconsciente colectivo jungiano.

Más allá de creer o no en la existencia del inconsciente colectivo, pueden considerarse otros caminos dentro de la Psicología que ofrezcan la explicación a que existan ciertos símbolos que son constantes en el hombre, incluso en civilizaciones muy distantes en tiempo y espacio. Uno de ellos es el evolutivo. El profesor Paul Bloom de la Universidad de Yale señala al respecto que más hombres mueren por arma de fuego y accidentes de auto que por mordeduras y picaduras de serpientes y arañas; no obstante, se teme más a estos animales que a las armas y los autos. La razón es que en nuestro proceso evolutivo hemos generado un miedo natural hacia esos animales: "These are things that are scary in our ancestral environment. More particularly, these are things that through the course of human evolution have been dangerous to us." En este sentido, los símbolos son aún más ricos de lo que parecen en primera instancia, pues resultan una memoria de nuestra evolución.

Es por esta razón que muchas veces, durante la lectura del diccionario, me daba la impresión de que ya conocía qué es lo que significa tal o cual símbolo. Me sentí, por momentos, en el mundo epistemológico de Platón: en realidad no estaba aprendiendo el significado de los símbolos, sino que únicamente mi alma estaba recordando sus significados, los cuales ya conocía en el mundo de las ideas. Cuánto de esa sensación se debe al influjo continuo que al respecto ofrecen todos los medios (arte, televisión, cine, leyendas, cuentos...), y cuánto a las sensaciones innatas del ser humano (en particular, el miedo), es una pregunta que la Psicología podría responder.

Por otra parte, el signo y el símbolo se encuentran ampliamente relacionados: ambos son representaciones cuyo significado depende del contexto social. La diferencia fundamental entre ambos conceptos es que el signo no es plurisignificativo. La intención del signo es dar un mensaje específico; la del símbolo, por su parte, es mostrar una idea, pero sin agotarla, lo que permite que el receptor enriquezca el significado del símbolo. El símbolo es, en ese sentido, una guía más que un mensaje cerrado. En palabras de Chevalier: "[e]l símbolo se distingue esencialmente del signo en que este es una convención arbitraria que deja el significante y el significado (objeto o sujeto), ajenos uno a otro".

Hay, finalmente, una forma más radical de entender los símbolos: como lenguaje último. Es verdad que el símbolo es ambiguo, pero también es cierto que no hay ningún otro lenguaje que pueda expresar más riqueza que el de los símbolos. Puedo incluso pensar que lo inefable es simbolizable. ¿No es la palabra "inefable" un símbolo disfrazado de un signo? Para Olives Puig "[e]l símbolo es fundamento de todo cuanto es. Es la idea en su sentido originario, el arquetipo o forma primigenia que vincula el existir con el Ser".

Como el motivo de la entrada es más bien el de orientar y servir como breviario, no ahondaré en el significado de cada símbolo; más bien, indicaré cuáles son las interpretaciones más significativas de cada uno y, en su caso, daré algunos ejemplos. Sin más preámbulos, prosigo con la exposición de los significados de algunos símbolos selectos.

Árbol
El árbol de la ciencia del bien y del mal
El árbol es uno de los símbolos de mayor riqueza de significados. En primer lugar, es un símbolo axial, es decir, constituye el eje del mundo, sobre lo que este gira. Un buen ejemplo de esta interpretación es el árbol de la vida del Génesis: es el eje axial, la columna que sostiene la verdad y la vida: quien atenta contra él debe morir. Otra interpretación del símbolo del árbol y que tiene que ver con su valor de eje, es considerarlo un puente (vertical) entre la tierra y el cielo. En este sentido, es un símbolo ascensional y un ejemplo de cómo debería vivir el hombre: alimentándose de la tierra y elevándose hacia dios. Un árbol invertido, por su parte, indica que todo lo bueno tienen su raíz en el cielo y esa bondad tiene sus frutos por toda la tierra. Finalmente, un árbol de hojas caducas es símbolo de renovación, de ciclo perpetuo; uno de hojas perennes, simboliza la inmortalidad.

Centro
Tonatiuh: centro de la piedra solar
El cenro forma parte de los cuatro símbolos denominados fundamentales, los cuales, además, incluyen al círculo, a la cruz y al cuadrado. El centro es, ante todo, el Principio; es de donde emanan la fuerza y el conocimiento; es el lugar de donde proviene la luz. Las ciudades antiguas son un ejemplo de la importancia del centro, que es donde se construían los edificios de gobierno y el templo principal. Es, además, el "lugar de concentración de las fuerzas opuestas, el lugar de la energía más concentrada". El centro es el motor del movimiento, es de donde emana toda energía. También simboliza la ley organizadora, lo cual es ampliamente reconocible en la forma de gobierno conocida como centralismo. El centralismo comparte todas las interpretaciones del centro.

Círculo
Stonehenge: 4 círculos concéntricos
El significado del círculo se encuentra plenamente relacionado con la perfección y la divinidad. Me atrevo a decir que esta relación proviene de la circularidad de los dos objetos celestes principales: el Sol y la Luna. Es símbolo de dinamismo, lo cual proviene del movimiento a través del cielo del Sol y la Luna, así como de la facilidad con que un objeto con base circular (un cilindro o una esfera) rueda por el suelo. El círculo también simboliza el tiempo, toda vez que, para los antiguos, el tiempo volvía en sí mismo, se repetía en un ciclo eterno. Sin contar la línea, el tiempo no puede ser cuadrado o triangular, ni de ninguna otra forma geométrica, pues pensamos en él como algo que siempre vuelve, que no tiene principio ni fin. (Me parece extraordinario pensar como un "ciclo" las estaciones del año. ¿No sería más ilustrativo imaginárnoslas como un cuadrado por ser cuatro? ¿Es esto parte del inconsciente colectivo o consecuencia de lo que hemos visto en diagramas y dibujos?) Entre otras cosas, el círculo también representa el cielo y el Sol y, por consecuencia, es un símbolo del universo y de la totalidad.

Cruz
Diferentes tipos de cruces
La cruz establece la relación entre los cuatro símbolos fundamentales: crea el centro a partir de la intersección de sus dos rectas; si se unen sus puntas, crea el círculo y señala su centro; crea el cuadrado cuando se unen con rectas sus puntas (en el caso de una cruz simétrica). En términos generales, la cruz tiene dos tipos de significados. El primero hace referencia a sus cuatro puntas, los cuales, sin duda, están relacionados con los cuatro puntos cardinales, así como con los cuatro elementos. En ese sentido, la cruz es un símbolo de totalidad. El segundo tipo de significado es más místico y apela a la unión: es un símbolo axial, y a la vez un eje horizontal; por tanto, es también un símbolo de totalidad en el sentido espacial. En un sentido más metafísico, es el puente que une lo de arriba (el cielo) con lo de abajo (la tierra) y que une también a los hombres (el palo horizontal). Al ser un puente, es símbolo del mediador, del intermediario y tiene una función de síntesis. A la luz de estas interpretaciones, no es difícil adivinar por qué Jesús muere en una cruz. La cruz de Cristo tiene una relación muy evidente con el árbol de la vida: es un símbolo ascensional, es un eje del mundo; incluso el material con que está hecha la cruz (madera) nos recuerda ese vínculo (sacramentum ligni vitae).

Cuadrado
La Kaaba
Así como el círculo simboliza el cielo, el cuadrado simboliza la tierra. Más que una contraposición del círculo, el cuadrado simboliza lo creado. Comparte con la cruz la simbólica del número cuatro, el cual hace referncia a lo sólido y a lo tangible. El cuadrado también es símbolo de la estabilidad, de antidinamismo. Un buen ejemplo de ello es que las ciudades y casas antiguas tienen forma cuadrada, mientras que los campamentos y tiendas son circulares. El famoso intento griego de cuadrar el círculo, tuvo una implicación más mística en los astrólogos de la Edad Media y del Renacimiento, para quienes este problema representaba una mayor dificultad: "la introducción del individuo material en la espiritualidad del Cosmos o en Dios". 

Luna
La Luna en su fase menguante
La Luna es el principio femenino por excelencia. La relación entre este astro y la mujer se debió muy probablemente a la similitud de la duración de las fases de la Luna y el ciclo menstrual. No solo por eso la Luna es un símbolo de los ritmos biológicos, sino también porque emula el ciclo de la vida: nace, crece, está en plenitud, decrece y muere. Como su muerte no es definitiva, es un símbolo del perpetuo retorno. Al reflejar la luz del Sol, la Luna es símbolo del conocimiento indirecto, teórico, conceptual. Es principio pasivo y está relacionada con las aguas. Esta relación con las aguas muy probablemente devenga de que es durante la noche cuando aumenta la marea (esta relación se exhibe en la mitología azteca, donde Tláloc dios de la lluvia– es padre de la Luna). Según la tradición islámica, la Luna fue creada por Alá y él "determinó las fases de esta para que sepáis el número de años y el cómputo [del tiempo]"; es por ello que para los musulmanes, la Luna es símbolo de medida del tiempo, como para los no musulmanes lo es el reloj.

Montaña
Monte Fuji
La montaña es símbolo de la trascendencia (debido a su altura) y del centro (debido a su majestuosidad), lo que la hace un lugar ideal para ser morada de los dioses. El Sinaí, el Monte Olimpo, el Monte Fuji, son ejemplos de la deificación de las montañas. Por lo anterior, la montaña es un puente entre el cielo y la tierra y, en ese sentido, participa del simbolismo del árbol y la cruz. Por su majestuosidad, es símbolo de lo inmutable y de lo estable. La pintura japonesa representa comúnmente una montaña y un curso de agua, lo que simboliza la inmutabilidad y la impermanencia (es decir, el yin y el yang). Como todo símbolo, el de la montaña también puede ser pervertido; así, en el Antiguo Testamento los lugares altos están relacionados con el culto a otros dioses en detrimento de la obediencia a Yahveh, por lo que, al igual que la torre babilónica, los lugares altos son símbolo de la pretensión humana.


No queriendo agotar la paciencia del lector, dejo hasta aquí el listado de los símbolos. En una subsiguiente entrada abordaré otros tantos símbolos, a los que agregaré los que ustedes deseen y me hagan saber. Espero sus comentarios y sugerencias para incluir en la lista.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya, Alan, veo que ya estás empezando a hacer uso de tus conocimientos de psicología nombrando a Jung ^^, jeje.

Me sigue pareciendo curioso que se considere el centro como un símbolo, a mí me suena más a una característica, o a un significado que se puede simbolizar. Sin embargo, ahora que lo pienso, algunas características de los símbolos, como el color, también pueden determinar su significado, y por lo tanto es posible que por sí solas, estas características también sean símbolos, porque son artificios visuales que significan algo.

Me ha parecido muy interesante esta entrada ;)

Un saludo,
Laura.