"La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo."
Nietzsche
Estoy harto de una sociedad llena de mentiras. Dejemos las máscaras a un lado. Evitemos los rodeos y digamos las cosas tal como son. Hay que tener el valor suficiente de decir las cosas por su nombre. ¡Qué cobardes los que se esconden tras un eufemismo!
No son "mujeres de la vida alegre", son putas.
No "tienen capacidades diferentes", son discapacitados.
No "tienen visión limitada", son ciegos.
No son "gays", son putos.
No "está happy", está ebrio.
No "tiene problemas de facultades mentales", es idiota.
No "está viejito", es senil.
No "tiene capacidades motoras limitadas", es paralítico.
No es "popó" ni (peor aún) "cake", es caca o excremento.
No es "afroamericano" ni "de color", es negro.
No es "adulto mayor", es anciano.
No es "interrupción del embarazo", es aborto.
No es "pajarito", es pene.
No "está chonchito/llenito", es gordo/obeso.
No "es distinto", es deforme.
No son "pompis", son nalgas.
No es "chaparrito", es bajo.
No es un país "en vías de desarrollo", es un país pobre.
No es "operación", es invasión.
No es "boobie", es seno.
No es "servicio de inteligencia", es espionaje.
No es "papel higiénico", es papel para limpiar el ano.
No son "fluidos nasales", son mocos.
No es "tráfico de influencias", es soborno.
No hay una "evolución positiva de la tasa de desocupación", hay mayor desempleo.
No es "ajuste de cuentas", es venganza. (Qué peligroso suena esto, dar una idea de justicia a la venganza.)
No es "área de oportunidad", es debilidad.
No es "junior", es cargo subalterno.
Y muchos miles más.
También están todos los diminutivos que utilizamos con la intención de suavizar nuestras ideas.
Hablemos bien y evitemos confusiones. Aprendamos a escuchar la realidad tal como es, sin matices. Dejémonos de engañar unos a otros. Seamos francos.
